No solo de originalidad se compone la cocina creativa

Hablar de la cocina creativa, es adentrarse en un campo que realmente es extenso con conceptos muy variados. Pero cuenta con puntos imprescindibles que son importantes de conocer, acompañados de tres clichés que deben ser desterrados.

Vamos por lo esencial

La cocina creativa viene a ser una evolución de la “nouvelle cuisine”, que se dio a conocer durante los años 70 y se mostró como una reacción a la “cuisine classique” francesa. Estaba basada en platos que eran más livianos y delicados, sin vegetales cocidos en exceso para darle gran importancia a una presentación con la que se pretendía estimular los cinco sentidos, sobre todo a la vista.

La gran revolución traída por la cocina creativa es que desaburguesa la comida. Antes de ella, una buena cena incluía langosta, caviar, ostras y alimentos similares. Con la cocina creativa, se considera que un producto es bueno por su calidad, mas no por su precio. Esta es una cocina que no solo emplea el sentido del gusto pues han de participar todos, incluso «el sexto sentido», la memoria culinaria de cada uno que permite que al probar algo nos evoque otras experiencias.

Otra de los alcances de la cocina creativa se encuentra en que le da fin al monopolio gastronómico que mantenía Francia. En la actualidad los restaurantes más reconocidos se encuentran en los países del norte de Europa, Japón y sobre todo en España. Si, y es que este país se ha convertido en un verdadero referente en cuanto a la cocina a nivel mundial. Y la responsabilidad de ello recae sobre un grupo de jóvenes cocineros que, dejando a un lado los complejos, rompieron con las recetas y técnicas que se habían manejado durante toda la vida.

En el transcurso de mucho tiempo, el chef Ferrán Adría fue pionero e impulsor de esta cocina debido a su investigación y técnicas que eran innovadoras. Una muestra de su trabajo recae en que su restaurante se dedicaba durante seis meses a servir solo comidas, mientras que los otros seis se utilizaban de forma exclusiva a la investigación.

Adriá incluye otro concepto, donde la comida debe convertirse en una experiencia lúdica, en el que las personas que van al restaurante deben divertirse. Es allí, donde la presentación de los platos pasa a ser una función teatral, donde es tan importante lo que se come, como lo que de él se cuenta en compañía de la escenografía donde es presentado.

En compañía de otros cocineros, Adriá convierte a la cocina creativa en uno de los pilares más importantes debido a la introducción de la innovación y la tecnología. Ante dichas adiciones, desarrollan el término “gastronomía molecular” siendo esta el resultado de la aplicación de la ciencia a la práctica culinaria y, más concretamente, al fenómeno gastronómico.

De modo que, la base principal en cualquier restaurante en donde se practique la cocina creativa se sustenta en el trabajo. Una referencia de ello, es que en casi cualquier restaurante creativo suelen trabajar al menos unas 40 personas y en cada plato posiblemente intervienen unas cuatro.

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